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L'Anisadeta, la calle más corta de Barcelona

Placa de carrer de l'Anisadeta
Nunca te dormirás sin aprender algo nuevo. Eso me ocurrió en el transcurso de la visita guiada a la terraza de la basílica de Santa María del Mar. La calle que va desde la plaça de Santa Maria al carrer de Canvis Vells - que también tiene sus historia - se llama de l'Anisadeta, y tiene el honor de ser la calle más corta de Barcelona. Apenas unos 4 metros de longitud.


El nomenclátor de las calles de nuestra ciudad dice:

"Nombre que se le debe a una mesa con anís y agua fresca, establecida en el lugar en tiempos antiguos, donde los obreros del puerto tomaban l'anisadeta."

Lo curioso es que sólo tiene un portal y es el número 5. Seguramente en otros tiempos fue de más longitud.


Tramo de carrer de l'Anisadeta en el Born


Ruta de las calles enrejadas de Barcelona

El pasado 20 de mayo los cazadores de Hermes realizaron la ruta de las calles enrejadas a la cual no pude asistir. En esta ocasión Roser del blog Las cosas de Absenta (y su inseparable Marc) se encargaron de organizar y dirigir la ruta para todos los asistentes.

16 calles fueron las escogidas, de las cuales yo he dedicado post a 2 de ellas: la calle Timó con la última puerta templaria de Barcelona, y el Passatge del crèdit.



Os dejo todas los posts de los que tuvieron la gran suerte de asistir. Yo ya me los he leído y disfrutado. La misma ruta vista con ojos diferentes. La combinación es sin duda muy enriquecedora.

Un abrazo a los Cazadores de Hermes. Os eché de menos. ;)

PD - ¿Os gusta el nuevo look de la cabecera de Las crónicas de Thot?


Roser de Las cosas de Absenta:

Neus de La meva Barcelona:

Andrés de Veo Digital

Enrique de Milerenda

Jordi de Instants Barna

Conxita de Barcelona en horas de oficina

Chordi de Barcelona Mon Amour

Mi Cataluña

'Canvis nous' y 'Canvis vells': cambistas de Barcelona

Sta. María del Mar desde Canvis Vells
Muy cerca de la iglesia de Santa María del Mar, existen dos calles perpendiculares entre sí que fueron el epicentro de la actividad de cambio de divisas de la ciudad. Se trata de la calle dels Canvis Vells y la de Canvis Nous.

Como bien es sabido, el comercio se desarrolló a través del mar Mediterráneo, donde los barcos de comerciantes viajaban de puerto en puerto para hacer sus negocios. La existencia de distintas divisas y la necesidad de intercambio, provocaron la aparición de los cambistas - sobre todo italianos. Dicha actividad sólo podían realizarla los judíos, ya que los cristianos la tenían prohibida. Al menos hasta que el conde Ramón Berenguer IV permitió el préstamo de estos últimos, lo que pretendía evitar el control total de las finanzas por parte de aquellos. Su bisnieto, Jaime I, continuó en la misma línea que su bisabuelo y nombró en el 19 de julio 1220 a fray Guillermo, de la orden del Temple, administrador de las rendas reales de Cataluña y a otro fraile templario administrador de las de Aragón, y los facultase recaudar rentas, concertar pagos y cancelar préstamos. Sin duda, estamos ante los orígenes gremiales de los bancos.

Vista de la calle Canvis Vells
Se sabe que el los cambistas judíos tenían un interés del 20% (era el máximo permitido), mientras que el de los cristianos un 12%. Se ubicaban en la plaza de Canvis de la Mar - donde actualmente está el edificio de la Llotja de Mar desde 1392- y las dos calles mencionadas anteriormente. En Canvis Vells habían unas 10 casas prestamistas, mientras en Canvis Nous, unas 15.

Hay una historia muy curiosa detrás de los nombres de estas dos calles. Las casas de préstamos eran conocidas como bancas, porque las transacciones se realizaban encima de unas mesas bajas con este nombre. Cuando se producía una estafa, las autoridades destrozaban la mesa del infractor - de allí viene el término bancarrota - y, después de unos años sin ejercer, era trasladado de la calle Canvis Vells a la de Canvis Nous. Es decir, en la primera se agrupaban los cambistas honrados y en la segunda los que, en algún momento, habían estafado a alguien.

Fuente consultada: Acta historica et archaeologica mediaevalia, nº 10. Departamento de Historia Medieval,Universidad de Barcelona


Vista de la calle Canvis Nous.
Casa del 1797 en Canvis Vells.




Detalle de la fachada de un edificio en la calle Canvis Nous.

Carrer Petritxol de Barcelona

Si hablamos de calles con encanto de Barcelona, el carrer Petritxol es una de las de obligada visita. Sobre todo porque la calle te narra su propia historia a través de mayólicas y placas conmemorativas. Así que si vas en modo observador, recorrerla puede llevarte mucho tiempo.

Según el nomenclátor de Barcelona, ya está documentado el nombre de carrer de Pedrixol en el año 1340. Según parece, petritxol proviene del corrupción de la palabra pedritxol, que hace referencia a un pedrís (o pedrixol) que interrumpía el paso de los carruajes en la entrada de la misma, aunque otras fuentes apuntan a que era el nombre de la familia que poseía las tierras donde está ubicada o incluso a la adulteración de la palabra portitxol , nombre equivalente a portalito o portal pequeño. La mayoría de sus casa fueron construidas durante los siglos XVII y XVIII, y en 1959 se convirtió en la primera calle peatonal de Barcelona.


Lo primero que me llamó la atención fueron la A y V superpuestas sobre un escudo en todas las numeraciones de los portales. Como se puede imaginar quien bien me conoce, por un momento me parecieron ver ¡compases y escuadras masónicos! Sin embargo un comerciante del lugar me explicó, muy amablemente, que era el anagrama de la Asociación de Vecinos del carrer Petritxol i la plaça del Pi, además, la más antigua de toda España - no lo he podido contrastar - y que fue perseguida en tiempos no muy lejanos por supuestas reuniones clandestinas en contra del régimen.

En las mayólicas quedan reflejadas claramente la activa vida social de la calle en cuanto a fiestas, bodas y bautizos que tuvieron lugar, gracias a la cantidad de granjas-chocolaterías. Aún hoy puedes disfrutar de La Pallaresa (nº 11) y Dulcinea (nº2). Asimismo diversas placas conmemoran el nacimiento, muerte o, simplemente, la presencia de varios personajes famosos entre ellos Montserrat Caballé que tuvo su estudio de ensayos en el  nº11 o Moratín que vívió en algún lugar de esta calle.
No hay que olvidar la sala Parés (nº 5), galería de arte que abrió en 1840 y donde expusieron sus obras de arte artistas tan reconocidos como Pablo PicassoSantiago RusiñolRamón Casas o Isidre Nonell.

¿A que esperas para visitarla?


Mayólica con la fachada del edificio de la foto de la izquierda
Referencia al ordenanza de la calle
Mayólicas con el Auca del senyor Esteve
Representación de San Roque
Virgen de la Merced, patrona de la calle
Detalle de una esgrafía

De ruta por Barcelona II

Hace unos meses - en Las crónicas de Thot -  publiqué un post titulado De ruta por Barcelona, donde, a través de unos vídeos, Carlos Mesa nos guiaba por el el passeig de Lluis Companys y el Parc de la Ciutadella para hablarnos de dragones, gárgolas, la masonería y Gaudí, entre otros temas.

Resulta que trasteando por Youtube he descubierto otro vídeo de la misma ruta en el que nos explica el origen de la expresión No te pongas hecho un basilisco, sobre el papel de las gárgolas en el gótico y curiosidades de la calle donde nació Santiago Rusiñol.


La Amistad Degollada en Barcelona

Hoy es un post distinto a los habituales de Las crónicas de Thot. Podríamos definirlo como una curiosidad.

Habrá que buscar el por qué de estos nombres para estas calles en Barcelona: seguro que hay una historia detrás. Pero ¿no os parece chocante que dos nombres tan contradictorios coexistan en un mismo lugar?

No se tú, pero ¡A mi me ha dado la risa! ;)

El 'passatge del Crèdit'

El día a día nos hace movernos de un lugar a otro sin prestar atención por donde andas. Es así, es el ritmo de vida que llevamos. Desde que me propuse cambiar la forma en la que me desplazaba a los sitios, la visión de lo que me rodea es totalmente diferente: los lugares que pensaba que conocía se han convertido en nuevos desconocidos a descubrir.

Mi lema es claro: estar en el lugar, observarlo, fotografiarlo y, después, indagar sobre su historia. A veces voy sabiendo lo que encontraré, otras me pierdo por las calles sin prestar atención al reloj ni con el objetivo de llegar a un sitio en concreto. Fruto de esto, hace un tiempo descubrí el passatge del Crèdit.


Proyectado por el arquitecto Magí Rius i Mulet y promovido por la Societat Catalana General de Crèdit, este pasaje, que une el carrer Ferràn con la baixada de Sant Miquel, fue construido entre 1875 y 1879 en el espacio que antiguamente ocupaba el convent de l'Ensenyança (el convento de la Enseñanza). Ante todo destaca por el gran uso que se hizo del hierro como aspecto ornamental (símbolo de modernidad, entonces), aunque en cada una de las entradas aún existen unos maravillosos techos de madera con relieves lamentablemente desgastados por el tiempo. También salta a la vista la garita del portero - toda de hierro, claro -.

Detalle del techo de madera
Antaño fue un lugar con mucha actividad. En 1879, el ebanista, mueblista y decorador Francesc Vidal i Jevellí, abrió su tienda de decoración de interiores en el número 3 (algo nunca visto en la ciudad hasta entonces). Según el Diari de Barcelona (nº88 del 29 de marzo de 1879) se trataba de una tienda dedicada a la exposición, venta y construcción de objetos artísticos, un establecimiento semejante a los que existen en París, Roma, Londres. En los bajos de ese mismo número, en 1882, se fundó la orden de prensa del partido liberal conservador: el diario El Principado, dirigido por Carles Frontaure. En 1919, en el número 8 se instaló la Sociedad Anónima de Crédito y Fomento de Ahorros y, en el 1926, en el 5-7 se abrió el restaurante Cap-i-cúa. También fue muy famosa la tienda Gifré & Escoda.

Pero lo que me ha llevado a escribir este post, es que en el número 4 nació el pintor Joan Miró (1893), y así lo indica una placa. Como curiosidad, la suite 330 del Hotel Rialto corresponde al lugar exacto donde ocurrió el hecho.
Con el paso del tiempo el pasaje fue perdiendo toda vitalidad que le había caracterizado, y en la actualidad ha quedado reducido a unas galerías de arte y el restaurante La Cerería (antigua cerería). Aunque también os aseguro que no ha perdido su encanto.

Enlaces relacionados:

'Astruc Sacanera' y la 'pedra escurçonera'

Hay una placa situada a cada extremo de la calle
Después de un mes de inactividad en el blog, motivada (en parte) por un viaje al México de los mayas -ya tengo recopilada bastante información para futuras entradas :) -, me he decidido a seguir hablando de lugares relacionados con personajes de Barcelona. En esta ocasión se trata de un mago, astrólogo o brujo que vivió durante el s.XV.

La verdad es que desconocía de su existencia hasta que me encontré de casualidad con una placa conmemorativa en la calle d'Estruc justo al lado del Corte Inglés de Plaça Catalunya. La placa está firmada por Ricard Bru un hipnólogo catalán, muy relacionado con el mundo esotérico.





El texto reza lo siguiente:
A primeros del s.XV la gente llamaba a esta calle Astruc Sacanera, o sea del astrólogo o brujo de Sacanera. Astruc es una hierba curativa y un palabra antigua aplicada a astrólogos o brujos. Aquí se vendía la 'pedra escurçonera', poseedora de virtudes contra la rabia y las picaduras.


Precisamente en el número 22 de la misma calle hay otra placa que indica que allí era donde supuestamente se vendía dicha piedra.

Realizando una búsqueda por la red he podido comprobar que dicho remedio se extiende a lo largo de la historia y con diferentes nombres. Plinio el Viejo ya hacía referencia en su Historia Natural al Ovum anguinum, especie de segregación de las serpientes que se solidificaba como una piedra y que era utilizada por los druidas de la Galia como remedio curativo contra picaduras venenosas. Parece ser que en nuestro caso la pedra escurçonera correspondía a un hueso de la cabeza de la serpiente. Sea cual fuere su origen o composición, ésta tenía que aplicarse sobre la herida de tal manera que se adhería o fijaba inmediatamente en la misma hasta que hubiera absorbido todo veneno, momento en que se soltaba de forma misterosa. Aún hoy se sigue utilizando en algunos lugares del mundo donde es conocida como piedra negra o piedra belga.

Volviendo a la calle en sí: dos curiosidades finales. Por un lado, observaremos como se coloca el número de los portales en el interior de unas placas con simbología esotérica (quizá con la intención de proteger a los vecinos); y por el otro, los extraños dibujos y motivos en la fachada del número 14. Sin duda, una calle curiosa.