Sta. María del Mar desde Canvis Vells |
Como bien es sabido, el comercio se desarrolló a través del mar Mediterráneo, donde los barcos de comerciantes viajaban de puerto en puerto para hacer sus negocios. La existencia de distintas divisas y la necesidad de intercambio, provocaron la aparición de los cambistas - sobre todo italianos. Dicha actividad sólo podían realizarla los judíos, ya que los cristianos la tenían prohibida. Al menos hasta que el conde Ramón Berenguer IV permitió el préstamo de estos últimos, lo que pretendía evitar el control total de las finanzas por parte de aquellos. Su bisnieto, Jaime I, continuó en la misma línea que su bisabuelo y nombró en el 19 de julio 1220 a fray Guillermo, de la orden del Temple, administrador de las rendas reales de Cataluña y a otro fraile templario administrador de las de Aragón, y los facultase recaudar rentas, concertar pagos y cancelar préstamos. Sin duda, estamos ante los orígenes gremiales de los bancos.
Vista de la calle Canvis Vells |
Hay una historia muy curiosa detrás de los nombres de estas dos calles. Las casas de préstamos eran conocidas como bancas, porque las transacciones se realizaban encima de unas mesas bajas con este nombre. Cuando se producía una estafa, las autoridades destrozaban la mesa del infractor - de allí viene el término bancarrota - y, después de unos años sin ejercer, era trasladado de la calle Canvis Vells a la de Canvis Nous. Es decir, en la primera se agrupaban los cambistas honrados y en la segunda los que, en algún momento, habían estafado a alguien.
Fuente consultada: Acta historica et archaeologica mediaevalia, nº 10. Departamento de Historia Medieval,Universidad de Barcelona
Vista de la calle Canvis Nous. |
Casa del 1797 en Canvis Vells. |
Detalle de la fachada de un edificio en la calle Canvis Nous. |
Hola Xavi.
ResponderEliminarMuy interesante y bien explicado.
Por casualidad ¿has visto el pequeño Sant Jordi de la calle Canvis Nous?
Un abrazo.
Hola Andrés!
EliminarSí, justamente está en el edificio de la última foto. El de las vigas de madera.
Lo intenté fotografiar, pero me costó. Está muy sucio.
Cuando se nos acaben los Hermes podemos ir a cazar Sant Jordis! Jajajaja
Lo triste es que cada vez que se intenta poner algo de Barcelona, las fotos no puedan salir limpias. Solo hace falta fijarse en la puerta. Una pena de imágen mundial que desprendemos. salut
ResponderEliminar¡Pues sí! Una auténtica pena.
EliminarQué bueno! muy interesante Xavi!
ResponderEliminarEste St Jordi no lo tenía localizado, tendré que explorar más :).
Un beso!
Has visto Neus... nunca te acostaras sin descubrir un San Jordi más, je,je,je.
EliminarUn beso
oye! había dejado un comentario para Neus y ha desaparecido... uy! uy! uy! que raro je,je,je
Eliminar¡¡Qué dices!! ¿Sí? O_O
EliminarAcabo de actulizar la Ruta de Sant Jordi con este :)...bon dia!
EliminarM'encanta conèixer així la història. La propera vegada que passi per aquests carrers del Born me'ls imaginaré com devien ser fa tants segles!
ResponderEliminarA mi també em passa el mateix, Aitor. Me'ls imagino tal com debien ser.
EliminarGràcies per passar-te per aquí!