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miércoles, 28 de septiembre de 2011

La encomienda templaria de Barcelona


Capilla de Santa Maria de Palau
Capilla de Santa Maria de Palau
Siguiendo con la temática templaria en Barcelona - y como complemento del mi post anterior - es evidente que en nuestra ciudad hubo una sede de la Orden. De hecho hubieron dos. Según una referencia del 1150, parece la primera de ellas situó en (o cerca de) lo que actualmente es la Casa de l'Ardiaca. Joan Amades afirma que construyeron una casa fortaleza adosada a la muralla al final de la actual calle del Bisbe, hoy Institut Municipal d'Història. Se la conoció como Casa de Barcelona y era una incorporación a la encomienda de Papau-Solità ubicada en el Vallés. Con el tiempo, entre que se les debió quedar pequeña y las disputas con el obispado, cuya sede estaba próxima, buscaron otro emplazamiento más grande. Justamente sería en un terreno conocido como Gallifa, ubicado en la parte posterior del actual Ayuntamiento, que fue cedido por (o comprado a) Bernat Ramon de Massanet el 23 de abril de 1123 - rico hacendado catalán de la época - donde se construyó la siguiente encomienda templaria.


Puerta de entrada a la capilla
Entrada a la capilla
La encomienda, cercana a la puerta de Regomir, ocupaba el espacio correspondiente a las actuales calles de Ataülf, Sobrediel, Avinyó (por donde lindaba con la muralla) y Baixada de Cervantes. Del Palau Menor (posterior nombre de la encomienda) sólo quedan los restos de la capilla de Santa Maria de Palau (s. XII) y la supuesta puerta templaria a la que hice referencia en un post anterior. El edificio existió hasta el siglo XIX y de él existen unas dibujos en lámina mostrando su grandiosidad, pero a la vez su estad ruinoso.

El carrer dels Templers (continuación de la Baixada de Cervantes) y el carrer de Palau (paralelo a Ataülf) son una claro testimonio de lo que en un momento de la historia existió en este lugar y que ahora sólo es un eco del pasado.

Como anécdota, decir, que de ese lugar se organizó la expedición que alcanzó la victoria en la batalla de Lepanto.


Dejo las descripción del Palau Menor que hizo A. de Rofarull en su Guía Cicerone de Barcelona (Octubre 1847) cuando ya estaba en ruinas y a punto de ser derribado:

Vista del Palau Menor de los templarios (1858)
Vista del Palau, tomada durante su derribo. Serra (1858)
Arxiu Històric de la Ciutat, Barcelona
[...] Un vasto patio con una capilla á un lado y altas paredes antiguas llenas de adaptaciones modernas, con las ruinas de carcomidas habitaciones en otro, es lo único que ahora ve el viajero (1847) al pararse en el centro del espacioso Palau. Observe, sin embargo, que son tres las puertas que conducen al edificio: aquella por donde ha entrado, otra en el extremo opuesto y otra en el centro de la pared fronteriza del derruído edificio.

Al salir por el camino opuesto, junto a la fuente, es ya mayor el gozo que se siente y más grata la ilusión que acude, en vista de los objetos que se presentan, tras de la aplastada bóveda que sirve de camino.

Una ligera bajada conduce por éste hasta la calle de Escudellers, y a derecha e izquierda vense elevados terraplenes formando un espacioso y ameno jardín qué rodea del todo el edificio. A la derecha de la bajada y sirviendo casi de pared á la misma bóveda, descúbrese el primer cuerpo de un antiguo torreón, y á la izquierda al fondo del jardín y arrimado á la casa, vense asimismo restos de otro, y, sobre de él, que es lo que más admira, cimentada otra altísima y delgada torre redonda, de escasísimo circuíto, pero de sólida construcción y de delicada y sencilla foma, elevándose a una altura mucho mayor que la de las casas inmediatas.

Los primeros torreones no puede dudarse que son romanos y que pertenecen al primitivo círculo de fortificación y formando línea con las torres del Regomir. La otra torre elevada, por su forma y por el lugar en que esté colocada, a saber,en la misma línea de fortificación y en una de los puntos en que mejor se descubre la mar,casi haría creer que fuese obra de los árabes, pues también. éstos trabajaron su parte en ciertas variaciones que hicieran, en los derruidos muros que hallaron al posesionarse de Barcelona. Sea, pues, minarete o no la tal torre, lo cierto es que por su forma parece tal, aunque no por el remate, arreglado, como es de creer, en siglos posteriores y acaso muy modernas y ascendido quizá á mayor altura aún, con el objeto de habilitarlo para miranda.
Desde la tercera puerta o principal, que es de una elevada extensión, mirando al patio, descubrense al frente y detrás de la moderna galería que pasa desde la escalera a la capilla,unos arcos sueltos sin techo, y á un lado, enlazándose con los mismos, un elevado cuerpo formado por cuatro paredes de piedra, terminando en su parte superior por unos pequeños arcos construidos muchos siglos después que el resto de la obra y acaso sólo por previsión; viéndose en algunos de sus extremos varias ventanas redondas ó más bien óvalos que forman cada uno un rosetón calado, y en el centro dos pequeñas puertas góticas que se conoce servían de paso á otras habitaciones que han desaparecido. [...]


Otros enlaces relacionados:
El Palau Reial Menor en un óleo de Ramon Martí Alsina (1859)
El Palau Reial Menor en un óleo de Ramon Martí Alsina (1859)
Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona

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