Google+ Barcelona: Las crónicas de Thot: En busca de lugares 'mágicos' III: los hallazgos arqueológicos

domingo, 4 de septiembre de 2011

En busca de lugares 'mágicos' III: los hallazgos arqueológicos

Lo dije en mi anterior post: la casualidad ha querido que la arqueología fuera noticia este fin de semana en Barcelona. Precisamente el tercer punto que destaca Juan G. Atienza en su Guía de la España mágica son los hallazgos arqueológicos:

[...] Partamos de la verdad irrebatible de que el hombre creó el arte como expresión de un sentimiento trascendente. El sentido estético nació de una originaria comunicación con la divinidad y como homenaje imperecedero a unas creencias que le merecían el máximo esfuerzo físico y mental. Las cuevas y los abrigos prehistóricos, donde el hombre nos ha legado sus pinturas y sus grabados, fueron santuarios en los que aquellos seres , que hoy queremos considerar apenas como monos pensantes, se refugiaban para sentir la presencia viva de lo trascendente. Por eso los llenaron de símbolos en los que fueron expresando sus comunicación con lo que no podían comprender. Nuestras investigaciones académicas calibran el significado de todo este universo de símbolos desde una perspectiva que no sabe apartarse de 'nuestros' módulos culturales. Y no ven que esos signos que surgen de la más negra oscuridad de los milenios en las cavernas son, paso a paso y desde lo más abstracto a la figura realista - realista en apariencia -, una eterna repetición de los símbolos que el hombre ha empleado a lo largo de la historia oculta para expresar su búsqueda de la trascendencia y hasta su hallazgo parcial de la verdad.

Si visitamos abrigos rupestres o cavernas paleolíticas, este simbolismo ancestral se nos aparecerá constantemente, desde el toro a la cruz, del caballo al laberinto, del jabalí a la estrella, del hombre-pájaro a la serpiente; no hay una sola representación, grabado o pintura que no se responda a un simbolismo concreto, ni siquiera las que suelen llamarse 'escenas de caza'  o 'de guerra'. Porque no se pintaba ni se empleaba un tosco buril para contar a los demás una aventura o un episodio de la vida cotidiana, si no que se aprovechaba la plasmación de estas imágenes para propiciar el prodigio mágico o para comunicarse, precisamente allí, en el santuario iniciático, con la idea divinal de la que cazadores o los agricultores no conocían más que la manifestación que se producía en aquel sitio y en ninguna otra parte.

Si consideramos los monumentos megalíticos, esta realidad se nos hará mucho más patente todavía. Y si comprobamos - lo cual es absolutamente posible - que esos megalitos marcaron lugares que, después de ellos, serían ya secularmente santos, aunque se sucedieran las culturas más divergentes y las formas religiosas más contradictorias, llegaremos a la conclusión de que la presencia de dólmenes, menhires, crómlechs y hasta piedras oscilantes es una clave que, muy probablemente, nos permitirá seguir el hilo del comportamiento mágico del hombre en esos enclaves. ¿Pruebas? Las encontramos a puñados. Recordemos , por ejemplo, que el santuario de San Miguel in Excelsis, uno de los puntales mágicos del País Vasco, está situado en el monte Aralar, en el que se han catalogado más de treinta dólmenes. O la ermita de Santa Cruz, en Cangas, fue construida sobre otro dolmen que aún puede verse en el subsuelo de la capilla. En varios lugares del norte de la Península, hay pequeños dólmenes que sirven de altares, y es cosa corriente que muchos menhires sean todavía objeto de algún indeterminado tipo de devoción popular o que los viejos aquelarres se desarrollaran en zonas especialmente ricas en megalitos, y hasta que las brujas danzasen en círculo dentro de los recintos de los crómlechs, como si aquellas piedras, trabajosa o prodigiosamente colocadas allí por el hombre de mucho tiempo atrás, propiciasen el acto mágico o religioso que allí seguía realizándose bajo las más dispares advocaciones. [...]

Extracto del libro Guía de la España mágica de Juan G. Atienza.

A lo largo de la historia, cada cultura a construido encima de la otra, siempre con la intención de hacer olvidar la anterior. Aún así los enclaves especiales se siguen manteniendo. Es muy típico descubrir que donde hay una iglesia cristiana, antes hubo lugar de culto romano, íbero o celta. En el post de los topónimos, ya hacía referencia a la plaça del Padró donde antiguamente había una piedra grande (menhir) y donde casualmente está ubicada la iglesia de Sant Llàtzer (San Lázaro). Incluso existe la leyenda urbana de que la Sagrada Familia se construyó sobre un menhir que sigue estando en los cimientos.
Otro ejemplo es la iglesia gótica de Sant Just i Pastor (San Justo y Pastor) construida sobre un antiguo templo romano de adoración a Mitra y donde, por lo que se ve, es un lugar de gran fuerza telúrica, ya que se entrecruzan aguas subterraneas.

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4 comentarios :

  1. En la Historia Social de la Literatura y el Arte de Hauser (tres tomos de Guadarrama) habla sobre el hecho que nos mencionas...Y nos demuestra el porqué de esta relación...yo también los tengopor casa...si alguna vez te son menester te los puedo prestar...(Gargorís y Habidis también)....no tienes más que escribierme al emilio y te mando el teléfono...salut...es que se te serán básicos para tu linea argumental...nada equivocada por cierto...¡¡¡¡salut

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  2. Muy bueno tu post e instructivo, estáis hechos unos Craks, tú y Miquel, y lo que me gusta aprendre con vosotros.
    Abrazos y tened buena semana.

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  3. Miquel: el de Sanchez-Dragó me lo compraré, pero si no encontrase el de Historia Social, no te digo que no te llame. Gracias por tu amabilidad! Salut!

    Mª Trinidad: también aprendemos de tí!! Besos!

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  4. Estoy a la espera de tus conexiones por lo que nos has apuntado (La Sagrera) ...A ver que se puede hacer. Gracias por tu interés ¡¡¡¡¡ Miquel

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